No todo depende de mi
Después de un sábado horroroso, empieza un domigo precioso. Y no me estoy refieriendo al tiempo. Menudo día pasé ayer, estaba tan abrumada, tan triste, desesperada y abatida, que desperdicié el día. Y después de una bonita conversación, me di cuenta que no puedo ser tan rígida, ni pensar que todo depende de mi....Hay que esperar, dar tiempo y pensar que por muy bien que quiera hacer las cosas, o por mucho que me desespere o impaciente, las voluntades de los demás no pueden ser manipuladas. Tengo que trabajar mi impaciencia, dejarme fluir y pensar que no todo está en mi mano. Domingo perfecto: jardín, sol, quizá playa, si no piscina, y multitud de trabajos atrasados, que deben hacerse después de una semana cargada de sinsabores y alguna, muy pocas, alegrías. Acabo de desayunar, leer el periódico, el suplemento dominical, la revista de regalo. Todo rápido y sin fijarme en nada. Tengo mucho que hacer, y necesito el ritual del baño: meterme en la ducha y dedicarme una hora, al pelo, la cara, pies. Mis cremas y demás rituales de belleza está ahí esperándome, por que no puedo, no debo consentir que mis desvelos me resten ni un ápice a mi cuerpo. Debo estar perfecta, por que, entre otras cosas, vendo salud y no puedo permitir que mi mente gobierne sobre mi cuerpo. Tengo trabajo, en mi para reconstruir mi cuerpo y mi mente después de una semana de bombardeos, de no comer, o comer fatal, de llorar, hacia afuera y hacia adentro, de sentimientos de culpa, y de palabras mal dichas.

<< Página Principal