sábado, agosto 25, 2007

Hombres y miopía

Hoy he abandonado mi xenofobia. Bueno, ya la dejé aparcada la semana pasada. Pero reconoco que hoy la he abandonado por completo. Me encontraba haciendo limpieza general en la tienda y los despachos de consultas (¡qué remedio, no tenía internet...mierda de ONO!), cuando ha aparecido el, sin lugar a dudas, tio más bueno de ambos barrios a los que mi tienda hace servicio. Argentino, 40 años, sonrisa perenne, pelo salpicado de canas, hmmmmmmm. No es la primera vez que viene, el sábado pasado estuvo para una consulta de flores, hoy ha venido por otra cosa...una chorrada...no nos engañemos...Mis antenas se han puesto a trabajar a toda ostia. Bip, bip, bip, biiiiiiiiip...Ayyyyy!!! Por qué coño soy así... Por qué me gustan tanto los hombres...si es que desde que tengo recuerdos, mi vida ha estado ligada a visiones de hombres estupendos. Recuerdo a varios. Carlos, el amigo de mi padre cuando mi padre era delegado de la compañía aérea británica, y él también trabajaba en el aeropuerto pero no sé de que. Recuerdo perfectamente el día que me regaló el oso de peluche. Tendría yo, unos 3 ó 4 años, no más, por lo que me contó mi madre. Creo que fue mi primer amor...Tengo la imagen grabada en mi memoria y seguramente lo recordaré cuando tenga 80 años y no recuerde ni lo que he comido al mediodía, pero a mi adorado Carlos seguro que sí. No hace falta que diga que el oso sigue conmigo, ha sobrevivido a mis múltiples mudanzas y desapegos de trastos viejos. Después recuerdo cuando me hicieron el disfraz de enfermera. Tenía 5 años. Mi tía monja, me disfrazó y me llevó a varias habitaciones de la clínica donde trabajaba y vivía. Sólo recuerdo una. Era un chico joven, por lo que recuerdo de la imagen, (por que también la tengo grabada en mi mente) debía tener entre 22 y 25 años. Rubio, pelo largo (años 70....)Me preguntó que quería ser de mayor, si monja o enfermera...enfermera le dije...por que las monjas no se casan...(Entonces, pobre de mí, estaba convencida que sólo se puede estar con un hombre bajo el "sagrado" vínculo del matrimonio....Mierda de educación católica, apostólica y romana...
Mi primer noviete fue en preescolar. Entonces no te escolarizaban tan pronto como ahora. Yo sólo hice un año de preescolar. Lo suficiente para aprender a leer y lo básico de números. Una siempre fue espabilada con los libros...Pues recuerdo que se llamaba Salvador y era alto y delgado. De este tengo pocos recuerdos. Tan sólo estos. Ahí se me junta ya la nebulosa del recuerdo. Supongo que por que con 5 años me pasó la primera gran putada de mi vida: me pusieron gafas. Dejé de ser la adorable niñita, para ser una nena retraída y poco dada a la amistad. Ahora me doy cuenta cómo la miopía ha marcado mi vida. Por que de las primeras gafas de pasta, pasé a otras de metal, acumulando dioptrías año tras año. Y mi imagen continuaba torturándome.
A los 11, el oculista, viendo que mi avance de pérdida visual no tenía remedio, decidió ponerme lentillas. Eran los primeros años de las lentillas, no eran como las de ahora, y los rituales de limpieza y desinfección eran torturantes. Y una niña de 11 años ha de coger las riendas de esa gran responsabilidad, por que claro, eran tremendamente caras. Les costaron a mis padres lo que serían unos 200€, unas treinta y cuatro mil pesetas. Y eso tampoco se me olvida, de las veces que me lo repitieron los susodichos...
Veinte años llevé lentillas, hasta que mi economía y los avances médicos me permitieron operarme. Hoy me doy cuenta, como he dicho antes, cuanto me ha marcado la miopía en mi vida. Valga este post para espantar algunos de esos fantasmas del pasado...si es que queda alguno.