Estoy nostálgica
Si, ya sé que he escrito mi post de hoy antes, pero como tengo ganas de hablar y no tengo con quien, por que, como he dicho antes, los gatos no hablan, y para variar el míster está viendo anime, pues me pongo a escribir. Siempre he recurrido a la escritura en mis malos o buenos momentos, me relaja, me da amplitud de miras, bueno me sienta bien.
He estado mirando fotos antiguas, unas son increíbles, otras me han llenado de nostalgia.....He encontrado fotos de mis antiguas cenas de empresa, de cosas varias, mi viaje a Paris, Japón, India e incluso las de Escocia, esas en que compartimos habitación con Don Perfecciónamargadodelavida. Pero la más curiosa que he encontrado ha sido una foto de mi antigua mesa del trabajo. Me he dado cuenta que les añoro, hoy que mi antiguo jefe ha venido a verme. No puedo evitarlo. Después de 19 años en un mismo sitio, supongo que es inevitable. He pasado tantas cosas allí, es mi vida, dia tras dia, semana tras semana de 7:00 a 19:00. También he encontrado la foto de las uvas del paso al 2000. Aún no tenía cámara digital y la foto está escaneada y recortada, para que no se vea a mi lado a mi antigua cuñada, ese personaje del otro lado del Atlántico que tantos malos ratos nos hizo pasar. Y todavía no me teñía el pelo....me resulta difícil recordar mi color natural, después de tantos años de cambios de color.
Volviendo a la de mi mesa de trabajo, creo que era el año 2005, bueno, seguro por los partes médicos que se ven. Entonces tenía al primer ayudante que me pusieron, a José Mª, alias "el bultos". Era un auténtico personaje: empezó el lunes y el jueves ya me tocó poner los cojones encima de la mesa,ufff lo mal que le sentaba que le mandara una mujer, pero es verdad que luego siempre me respetó, y nos llevamos bastante bien. Era la primera vez que tenía un ayudante, y fue un reto, hacerme respetar y llevarme bien. El nombre de "el bultos" se lo puse yo: cuando se ponía nervioso le aparecían dos bultos en su muy despejada frente y amenzaban con explotar como si de un Miura se tratara y comenzaba a sudar, y no había desodorante que lo parase. Entonces ya dirigía yo el taller, me ocupaba de entradas y salidas de material, pedidos, hablar con los clientes, y por supuesto era la primera que recibía las quejas, y me tocaba derivarlas a mis superiores que cada vez aparecían menos por el taller. Fue un cambio muy brusco para mi, mucha responsabilidad y mucha presión. Debía demostrar que valía, por partida doble, por el hecho de hacer el trabajo bien y claro, por el hecho de ser mujer en un mundo de hombres. Allí la seducción no era mi mejor arma: vestía como cualquier operario del taller: Uniforme azul oscuro de hombre y botas de seguridad, dios! que calor daban en verano. Pero me trataban bien mis compañeros, me contaban sus lios (la de cuernos que me han contado) me traían las revistas porno para que les diera mi opinión....jo, recuerdo a Serafín, me decía Guille, como es posible que esta tía las tenga tan grandes!!! o mira, mira, le han metido dos a la vez....Me contaban sus problemas con los hijos, con los nietos.....se acordaban de mi cumpleaños y al fin del mes ganaba una pasta...pero no tenía vida fuera de allí. Mi rutina era trabajo, trabajo, trabajo....Ahora tengo vida, (hasta dos diría yo...), no gano un céntimo, pero soy feliz, aunque no tenga dinero para irme de rebajas, y por supuesto, mi tercer viaje a Japón va a tener que esperar....
Me hace gracia la foto. Esa había sido mi mesa de siempre. Cuando llegó José Mª tuve que dejársela y yo ocupé una más grande y con más cajones, pero seguía yendo a ella, cuando él no estaba o para cualquier cosa, la constumbre. En la foto se ve mi mi agenda, el mechero de José Mª y varias anotaciones. La letra grande es la mía, la cagaditas de mosca, la de él.
Bueno, que se me nota muy tontita hoy....ya puedo añorarles, por que lo que es una, vamos, ni loca vuelve.......

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