sábado, septiembre 08, 2007

Terapia

Acabo de llegar de mi terapia de grupo. Es increíble lo que me ayuda los encuentros con mis amigas. Me dan serenidad, otra visión de mi mundo, y me traen a la consciencia tantas cosas de las que soy consciente pero me niego a solucionar. Hoy hemos sido cuatro nada más, pero siempre las conversaciones han acabado girando en nuestras relaciones con los hombres, y me he sentido tan identificada, que me he asustado. No es extraño que conecte tan bien con Sonia, en el fondo tenemos la misma programación: la de ser siempre nosotras las que tenemos que dar más por que somos incapaces de recibir sin dar, siempre, algo más a cambio... Bueno, eso yo ya lo sabía de mi, pero me ha impactado hasta que punto, hay otras mujeres que sienten como yo...
Ella lo plantea como una herida que tiene, como una cicatriz, yo lo planteo como una programación en mi subconsciente y me aterra pensar que nunca voy a poder recibir sin necesidad de no dar a cambio. El ejemplo era claro: cómo vas a permitir que un hombre te invite a cenar sin darle algo a cambio, y ese algo a cambio es acostarse con él. Ufff, que desastre, aunque ahora yo no esté en ese punto, pienso que permanece en mi ese sentimiento, ¿por qué no soy capaz de simplemente recibir, recibir halagos, cariño, un detalle, cualquier cosa, sea de quien sea, pareja, amigos, sin sentirme en la obligación de corresponder para demostrar algo? Pero demostrar qué...que soy agradecida, que soy más atenta, que soy mejor... No tengo que demostrar que soy mejor. Soy como soy, y me tienen que aceptar así. Esa es la teoría, pero, por qué me cuesta tanto llevarla a la práctica...
Hay que seguir trabajando eso, es necesario, por que no puedo seguir en ese sin-vivir.
No quiero que esto parezca que me ha quedado amargura, ni nada por el estilo. Al contrario, estoy muy feliz y nada va a borrar esa sensación, pero mi necesidad de mejorar me hacen plantearme muchas cosas, y no puedo evitar darle vueltas a cosas que tengo que superar, por mi misma, sin implicar a nadie, aún a costa de romper otros esquemas... la superación está ahí, y creo que el faro de luz es una de mis metas, aunque no llegue nunca a serlo, en el camino está la satisfacción...