martes, noviembre 27, 2007

Martes

Estoy empezando la semana con buenas cajas. Parece que el destino quiere echarme una mano ante mi desolación económica. La convivencia en casa es asombrosamente buena y esta tarde he conversado largamente con un chaval que prácticamente no conozco que me ha dado una chispa de valentía ante mi empresa más anhelada y más temida: mi proyecto de salir de la isla. Esta persona en cuestión que ha venido a despedirse por que se va a Navarra a vivir, es el que me trae cada mes la revista Namasté. Yo también le he comentado lo que me apetece salir de aquí y mis temores y mi cobardía, pero que comprendía que al no tener ahora ningún vínculo que me ate a la isla tal vez es el momento adecuado. O ahora o nunca. Y la verdad, no me gusta la palabra nunca, pero no debo demorar probar algo que me apetece tanto y que llevo desde la adolescencia soñando con ello. Me voy a dar hasta la primavera para pensarlo, o hasta que se venda la casa. Después decidiré.
He terminado el día con una prueba de lo escorpio que soy: me he cabreado, pero la verdad, no sé por qué pero me he sentido como si me hubieran tocado los cojones, algo que obviamente no tengo, pero mi reacción ha sido como buena escorpio, sacar el aguijón. Espero que se me pase pronto por que no estoy para chorradas. No las tolero, ya no tengo edad para tolerarlas...