Quiero creer que los sábados por la tarde muerta de asco en casa es cuestión de mi estado personal y no de mi edad. Dudo haber pasado una tarde de sábado más horrorosa en mi vida. Aunque la calidez de la chimenea ha favorecido hasta cierto punto el bienestar, no recuerdo una tarde, en la que: 1) Me he tragado una película-dramón-amoroso-vomitivo. 2) No he conseguido concentrarme en la lectura de "fabulosos" informes sobre el equilibrio ácido-alcalino. 3) NO tengo hambre, cosa rara en mí. 4) Quisiera estar muy lejos de aquí, pero el TP no funciona en RL. 5) Parezco una hipopótama bostezando. Y eso que yo proclamo a los cuatro vientos que nunca me he aburrido...
No es cuestión de aburrimiento, es cuestión de estar a disgusto. Es cuestión de no sentirme cómoda en mi propia casa como nunca me había pasado. Es cuestión de no querer enfrentarme a una realidad que lleva meses pesándome como una losa (iba a usar otra expresión, pero no me ha parecido adecuada).
De postre algo de Queen "Somebody to love".

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