viernes, noviembre 16, 2007

Viernes

Ha llegado el frío de repente y prácticamente sin avisar. Las montañas más altas estaban nevadas esta mañana cuando he salido de casa y, avisada del frío que hacía, he salido de casa que parecía el muñeco de Michelín. Capas y capas de ropa se superponían en mi, últimamente ensanchado cuerpo, y me daban una apariencia de poca agilidad a la que no estoy acostumbrada. Odio llevar más ropa de la necesaria, por que con la facilidad que tengo para sudar, por poco que me mueva empiezo a hacer lo propio. Y es lo que tiene el invierno, frío en la calle pero si entras en un sitio caldeado, enseguida te sobra la ropa y luego te empiezas a quitar capas, y no sabes que hacer con ella...
Al salir esta tarde me tocaba funeral, en una iglesia cerca de la tienda. Al final, me he arriesgado, dada la hora y me he marchado en coche (inicialmente quería irme andando). He aparcado y he llegado justo a tiempo para ponerme en una cola del pésame que le faltaba como una docena de personas para pasar por el banco inicial donde se hallan los sufrientes familiares, que los pobres, bastante tienen con la tristeza de la muerte, para tener que pasar por el suplicio del pésame. Me ha tocado estar varias veces en ese banco inicial, y no es palo agradable...
En tres minutos he salido de la iglesia, creo que ha sido mi récord de mínima permanencia en un funeral. Coche, y a casa....Dios que fría está la casa, no se calienta ni a tiros. Creo que me voy a dormir, a recordar los momentos cálidos que he tenido hoy. Besitos.