miércoles, enero 16, 2008

En vela

Llevo una hora despierta y aun queda una hora para que suene el despertador... Ya no sé que hacer, por que no logro concentrarme en nada. Al míster le ha entrado el furor uterino y quiere bajar el precio de la casa, quiere marcharse ya, y a mi no me da la gana bajar el precio y tirar por la borda 20 años de trabajo para quedarme después con cuatro duros después de haber estado trabajando toda mi vida. El palo fue anoche demasiado fuerte para poder estar tranquila, no puedo dormir, no puedo trabajar, no puedo hacer nada. Es que no me da la gana...
Estoy cansada de hacer números y no me salen....
Ayer tuve un día lleno de símbolos. Por la tarde tenía hora en el ortodoncista y decidí irme caminando. Mis pasos me encaminaron a pasar por delante de mi colegio a la hora que empezaban las clases. Niños, madres, autocar escolar.... pocas cosas han cambiado. Me detuve un rato para contemplar la estampa. Me sentía que volvía a mis últimos años, cuando contemplando a los adolescentes de los últimos cursos, me ví ahí, en la acera, frente a la fachada, hablando y cotilleando como lo hacía yo entonces. Seguí por la calle lateral para encaminarme a mi destino pasando por el barrio antiguo. Me gusta mucho el barrio de la Calatrava. La contemplación de los distintos edificios me fascina, las callejuelas estrechas, las calles empedradas...
Entonces me encontré con una antigua amiga, una chica que conocí cuando estudiaba en la Uned. Los años han pasado pero me encantó verla, hablar un rato. Fue muy divertido rememorar nuestros recuerdos de algo más de una década pasada. En ese momento me di cuenta que había perdido un pendiente. Me supo mal, no por el valor material, si no por el valor sentimental, me los había regalado una amiga hace unos meses, y para mi tienen una representación simbólica muy acusada. A pesar que intenté toda la tarde no pensar en ello, sentía esa sensación de pérdida durante toda la tarde. Pero fue increible que, por la noche, al quitarme la ropa, apareció el pendiente enganchado en mi jersey por la parte de dentro, no entiendo como permaneció ahí sin darme cuenta, ni tampoco como llegó hasta ahí, y me dio una sensación de que no está todo perdido, me dio ánimos y esperanza.
No sé por que la noche me ha vuelto a jugar esta mala pasada. Nunca suelo tener problemas para dormir, pero hoy me siento incapaz de volver a dormir. Mañana (hoy) será un día duro.