martes, diciembre 25, 2007

Navidad

Ha sido el día de Navidad más raro y peculiar que he pasado en la vida. Por muchas razones. Una, evidentemente, por que he estado más sola que la una. Pero eso, al final es lo que menos me ha importado. Segundo, he podido comprobar que se me quiere. He llamado a unos amigos de Toledo, que como todos los años nos llamamos para felicitarnos las fiestas. Al contarles la situación me han invitado a ir a pasar unos días con ellos. Son una pareja majísima, tanto ella como él, y viven en un lugar privilegiado, a pesar de que, como me han contado, las recalificaciones y la presión urbanística ya han entrado en su entorno. Por último esta tarde he recibido un sms, que aunque esperado no ha sido menos triste. Una mujer que llevaba muchísimos años luchando por su vida falleció ayer. Ha luchado mucho, por su vida y por su marido, con la cabeza muy alta y con una gran dignidad, y no puedo dejar de proclamar desde aquí mi admiración por ella.
Mañana me voy al campo, a cuidar a una anciana de 86 años durante 6 días. Quiere decir con esto que voy a estar desconectada durante una semana. Aunque el blog ha estado bastante descuidado estos últimos días, por pura vagancia y desgana, necesitaba escribir esto. Estoy triste, ansiosa, nerviosa, pero no por lo que se me avecina, si no por quien voy a tener lejos estos días. Va a ser duro, muy duro, y sólo lo hago por que necesito el dinero. A la vuelta contaré cómo me ha ido, prometo suculentas crónicas de esta experiencia en medio del campo en una antigua casa mallorquina restaurada, un sitio que por lo que pude vislumbrar el otro día es precioso. Feliz año nuevo.