miércoles, septiembre 19, 2007

Cocina

Si en mi familía no me hubieran metido la idea de que las cocineras son unas mujeres gordas de moño grasiento, con una vida esclavizada, y malpagadas, hoy yo sería cocinera. Seguramente de un buen restaurante y ahora estoy segura que no estaría gorda, y mi pelo cortísimo es imposible que se engrase demasiado con un buen lavado diario. Es cierto que antes los grandes chefs no estaban lo cotizados que están hoy en día, Hoy he conseguido relajarme en la cocina. Es cierto que siempre recurro a dos de las tareas domésticas que más me gustan cuando necesito relajarme, o el jardín o la cocina. Como cuando he llegado ya era de noche, lo mejor era meterme en la cocina, y aqui estoy, escribiendo el post por tandas, y haciendo una receta que encontré por internet y que debe estar de muerte: croquetas de espinacas con manzana y piñones. Vamos de muerte. Voy a hacerlas, que ya debe estar la masa algo más fría...Luego cuento cómo han quedado...

Sublimes!!!! Me he quemado el paladar de querer comerlas calientes. Pero es que estaban buenísimas.
Son las 11 en punto. Ya hemos cenado, he recogido la cocina y he limpiado, y voy a seguir viendo la serie esa nueva del chaval sin ombligo. Parece muy naïf, muy espiritual, muy alternativa. Justo lo que ahora no necesito. Pero bueno, no hay nada mejor. Besitos a miles.