Domingo penoso
Llevo dos domingos penosos. Antes no me pasaba. En mi cabeza bullen tantas cosas que apenas he podido permitirme una siesta en condiciones. El sofá se ha convertido hoy en una tortura. Si no era el míster haciendo ruido, era los celos de mi gata amasando en mi regazo reclamando un poquito de ese cariño que parece querer absorber sólo para ella. Domingo penoso por que deseo una nueva semana con ansia. Deseo seguir con mis proyectos, mis actividades, mis movidas, mis locuras...Ya sólo quedan dos semanas para Expomasaje, ya tengo los billetes de avión, la habitación reservada... Cómo deseo ese fin de semana de estar tan sólo conmigo misma, aunque esté rodeada de centenares de personas. Cómo deseo salir de la isla, que me está agobiando tanto, como siempre, cuando llevo unos meses sin salir... El año pasado por estas fechas estábamos en la India, disfrutando de tantos meses de ahorro y de la libertad, de los desiertos, de las ciudades, de los animales, de las bellezas arquitectónicas. Necesito salir de la isla ya. Aunque sólo sea ese fin de semana. Aunque me vaya con preocupación por lo que dejo aquí, que tampoco quiero dejarlo, pero necesito mi espacio. Y será genial, un finde en Madrid, luego uno en casa y el siguiente en Pamplona...Genial!!!!
He intentado aprovechar la tarde, y he empezado a redactar mi primera charla sobre alimentación...uffff!! ya me ha entrado el miedo escénico solo redactándola...Eso hay que superarlo ya.
El míster tiene síndrome postvacacional, por lo que hoy no tenía ganas de salir de casa, y aquí estoy, contando las horas para irme a dormir. Todo el día en camiseta y tanga. Haciendo las imprescindibles tareas domésticas y jugueteando con el móvil nuevo. Llamando a un amigo que tiene mi guillotina y que la necesito para la tienda, y no coge el móvil...mierda... Aún me queda redactar la receta de la semana, que no podré sacar mañana por que no tengo la guillotina. Y tengo hambre y no tengo ganas de cocinar, y tengo que recoger ropa y no me apetece, y el tío de la pajarita me está poniendo histérica (más si cabe de lo que ya estoy) chillando en el puto partido de basket que el míster está viendo. Arrrrrrrrrggggggggggg
He tenido una idea...voy a arreglarme los pies: agua templadita, crema, masaje en los pies y pintura de uñas nueva. Venga, ya tengo idea de como relajarme. Besitos.

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