A mi no me chincha ya ni dios....vamos hombre!!!!
Aunque el grado de intimidad que he llegado a tener en este blog es grande, es evidente que hay cosas que me las tengo que guardar en el tintero, a pesar de que a veces querrías proclamarlas a los cuatro vientos. Estaba meditando qué escribir hoy y a pesar de que estoy terminando el día con una nueva alegría (se me menciona en el post de hoy del blog de Lucía Etxeberría, en la crónica del sábado por la noche), mis desvelos por escribir algo coherente, a pesar de lo cansada y relajada que me encuentro, van por otra dirección. Estaba pensando qué es lo que me cabrea a mí. Últimamente muy pocas cosas. Si hablamos de cosas a nivel social, es evidente que como a todo el mundo me cabrean las injusticias, el maltrato a los animales (of course!!!), la prepotencia, la política mundial, y un largo etc que no viene al caso enumerar por que podríamos estar hasta mañana. A nivel personal, he llegado a un punto que pocas cosas me cabrean: problemas domésticos sin resolver ante la impasividad del míster, la falta de comunicación con el susodicho, y poco más... O sea, que estoy en un momento en el que, el que quiera cabrearme lo tiene difícil. Me voy a la cama, creo hoy me lo he ganado...Besitos.

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